Soluciones especializadas
en la limpieza de depósitos y maquinaria vinícola
En enología, el cremor tártaro se utiliza como agente de nucleación en los procesos de estabilización tartárica en frío, una etapa clave para evitar la aparición de cristales en las botellas una vez el vino está comercializado. Durante esta estabilización, el vino se enfría a temperaturas próximas a su punto de congelación para favorecer que los tartratos disueltos precipiten. La adición de cremor tártaro acelera notablemente este proceso, ya que sus partículas actúan como núcleos sobre los que los cristales pueden formarse con mayor rapidez y de manera controlada.
Al mejorar la velocidad y la regularidad de la cristalización, se consigue una precipitación más completa, lo que reduce de forma significativa el tiempo necesario para la estabilización. Además, aumenta la eficiencia del tratamiento y disminuye el riesgo de que queden tartratos residuales que puedan aparecer posteriormente en la botella. Por ello, el cremor tártaro es un recurso técnico esencial para bodegas que buscan seguridad, eficacia y estabilidad final en sus vinos.
Polígono Industrial
El Mallatón, C/A, P14
31579 – Cárcar, Navarra